La nieve cubre bosques quemados. La ceniza se asienta sobre el blanco. Lo que parece eterno está cambiando—estación tras estación, año tras año. Esta serie de pinturas retrata los ecosistemas de la Araucanía Andina, cuyos procesos persisten desde el período Jurásico—bosques marcados por el fuego, la actividad volcánica y el paso del tiempo. Sin embargo, las pinturas no describen un lugar específico; articulan una condición.

Construidas a partir de estudios en terreno e invención pictórica, las obras retoman el lenguaje de la pintura romántica. Al igual que hace doscientos años, paisajes como el de la Araucanía Andina aún nos atraen. Hay en la naturaleza una grandeza y una brutalidad que, cruzada cierta frontera, parecen estar esperando nuestra mirada. Pero algo ha cambiado. La montaña ya no aparece distante ni intacta. Hoy el artista es más artesano que héroe; la naturaleza ya no puede pensarse como algo externo, y lo natural muestra los golpes de nuestra acción destructora.

Suspendido entre un pasado primordial y un futuro inminente, todo se oscurece y brilla, cede y se reconfigura. La atmósfera se altera. El origen y el fin se rozan. ¿Hay paisaje sin humanos?

Proyecto paralelo

Entrar a la cordillera

Técnica

Pintura al óleo

Fecha

2024 – 2025
(en proceso)

Instagram

@mauropesce