Pucón, 8 de febrero 2025
Durante los últimos meses he cargado mi mochila con lo necesario para pintar al aire libre y me he aventurado por las cordilleras del Wallmapu. En el camino he mantenido una conversación con mi hermano, Franco. Es él quien, desde Santiago, observa y escribe las crónicas de este viaje.


Subimos mil metros y cruzamos un río para tener esta vista del Colmillo del Diablo. Pinté hasta que el frío en los pies se hizo insoportable. Al comenzar el descenso, la luna se elevó por un costado del Lanín. Enorme, iluminó nuestro camino de regreso.
Colmillo del Diablo
Cerro Quinquilil
PN Villarrica
23-04-2024
“La Tierra se niega a seguir siendo un telón de fondo.”
– Timothy Morton
Dominio
Se dice que, hoy, los humanos pueden afirmar su dominio sobre toda la naturaleza, animada e inanimada. Pero quizás ese “dominio” sea una ficción: quizás nunca hubo la separación entre naturaleza y sujeto con que se construyó el mito del artista.

Ya no es posible descubrir un paisaje ni encontrarse con la naturaleza. Ni siquiera en la Patagonia, ni siquiera en la Cordillera de Los Andes. Cuando pisamos el cráter de un volcán o la morrena de un glaciar, sabemos que ya estuvimos ahí, que todo fue ya intervenido por el ser humano. Y, sin embargo, a pesar de esa destrucción, más o menos visible, el lugar donde habríamos podido observar la grandeza y la brutalidad de un paisaje nuevo todavía nos atrae. Pero ¿qué hacer en ese lugar? ¿Qué tipo de registro? ¿Qué tipo de representación? ¿Cómo interactuar y cómo no intervenir? Las obras de esta muestra son la huella de un recorrido insistente por esos bordes donde lo sublime todavía se asoma y donde el artista todavía fracasa y triunfa.

Pensábamos que nos encontraríamos con un lago blanco, un cráter glaciar. En su lugar y para nuestra sorpresa, aparecieron unas formaciones amorfas y un volcán cónico. Hacía calor: pinté a pie pelado.
Formaciones amorfas
Volcán Sollipulli
RN Villarrica
27-10-2024

El origen del mundo
Sabemos que el bosque virgen ha estado siempre más allá, inminente e inaprensible, inalcanzable hasta en la mirada. Pero esos bosques perdidos no terminan de perderse y la fantasía, entonces, se desbanda: es imposible entrar al bosque sin dudar. ¿No puede acaso esta imagen que vemos ser igual a la del bosque todavía intacto?

Frontera
Fue cuando ya no hubo viento, me dice Mauro, que salió de la carpa y trabajó en la primera pintura: mirando hacia el norte, la vista en línea con la cordillera. Entiendo su punto, pero mi ojo demora varios segundos en ver que al fondo, detrás del lienzo y de los cerros de Las Peinetas, lo que hay no es el cielo sino las montañas que se encadenan.

El viento se detuvo y salí de la carpa. Tenía poco tiempo. Monté el atril en dirección al norte, en línea con la cordillera, y comencé a fijar las luces altas. En unos minutos la luz era otra.
Sierra (Las Peinetas)
Millalifén desde volcán Lanín
PN Villarrica
28-11-2024

Leña
Caminábamos de regreso, entre quillayes nuevos y pinos enormes, y encontramos la sombra y la brisa fría que en el pueblo no había. ¿Este es el aire que extrañas?, le pregunté a Mauro. Me dijo que no y cambió de tema y me dijo que se estaban quemando los bosques que había visto y pintado mirando hacia el lado argentino desde el Lanín: el Valle Magdalena.
Archivo
En las fotos de ese tiempo había algo, además de la imagen, que había sido parte del paisaje. Y ahora, aquí, el procedimiento persiste: la obra se construye con el paisaje: con la imagen de la araucaria recortada contra el blanco de un lago congelado y también con los óleos y lienzos —cartones entelados— introducidos ahí por el propio artista, en el fuera de cuadro del lienzo, a la fuerza. Y eso ya no puede borrarse.

Al atardecer, a medida que bajaba el sol, las montañas y la pintura de las montañas se tiñeron de naranja. Ese color cálido duró solo un instante. Pronto la cumbre más alta proyectó su sombra y barrió con el naranja. Gradualmente, conforme la sombra ascendía, la pintura se fue apagando, al igual que las montañas.
Atardecer en la cumbre
Nevados de Caburgua
PN Huerquehue
31-01-2024
Hielo
Nadie pisa suelo firme. Caminamos sobre un hielo que puede romperse en cualquier momento. Pero una cosa es decirlo así, probando metáforas, y otra distinta es caminar por ahí de verdad: caminar sobre un lago congelado y sentir miedo y placer y después regresar a la orilla, a un suelo indiscutiblemente más firme, aunque sea en apariencia.


Ladera sur
Volcán Quetrupillán
PN Villarrica
21-07-2024
Historia
Sabemos que esos mundos —el que contiene lo humano y lo inhumano en compartimentos aparte, y el que nos ofrece infinitos recursos— no existieron nunca. Nunca fueron reales. Y ambos se están acabando. Y al entrar en la cordillera, en los bosques de araucarias, aparece el fantasma de uno ellos: el paisaje vasto, inabarcable y extraño de la naturaleza prehumana. Lo que ahí se esconde no son, sin embargo, los secretos de “lo natural”, sino los efectos de unas acciones groseras y desmesuradas, que son las nuestras.

Mi intención era pintar el interior del glaciar. Pero ahí donde hace un par de años se habían formado cuevas de hielo, este verano encontré solo rocas, cenizas y una línea de agua. A lo lejos vi una pared con estrías celestes y decidí ir a pintarla. El glaciar retrocede: de sus entrañas llega el sonido de un arroyo turbulento y el viento levanta del suelo las cenizas que antes lo cubrieron.
Glaciar negro
Glaciar Pichillancahue
PN Villarrica
13-01-2025
Cumbre
Hay un momento en la cumbre en el que pintar no tiene cabida. El azul del cielo es lindísimo. Las nubes están bajas y sueltas y dejan que se asomen los valles, las otras montañas. Pero es tan intenso el viento, que uno teme que se lleve volando el teléfono que hace el registro o la mano que lo sostiene. Es mejor ver ese video sin sonido. El Lanín es alta montaña. Lo hablamos muchas veces: si convenía o no subir, si el proyecto lo necesitaba o no, y que subir y no pintar sería un fracaso.

Volcán
Nos rendimos al deseo de ser maravillados por la inmensidad del volcán, el glaciar o el bosque milenario. Hay en la naturaleza una grandeza y una brutalidad que, cruzada cierta frontera, parecen esperar nuestra mirada. “Lo único que me distrajo y me hizo recordar dónde estaba”, me dijo, “fue el estruendo de unos desprendimientos al interior del cráter. En cualquier momento, todo puede desmoronarse”.

Volcán
Nos rendimos al deseo de ser maravillados por la inmensidad del volcán, el glaciar o el bosque milenario. Hay en la naturaleza una grandeza y una brutalidad que, cruzada cierta frontera, parecen esperar nuestra mirada. “Lo único que me distrajo y me hizo recordar dónde estaba”, me dijo, “fue el estruendo de unos desprendimientos al interior del cráter… en cualquier momento, todo puede desmoronarse”.

Pinté por horas. Estaba absorto en la construcción de una imagen. Al terminar quería llevarme al menos una foto buena, pero la cámara falló. Decidí insistir. Incómodo, hice más de cien disparos. Cuando miré alrededor, los turistas ya habían bajado. Estaba solo, sofocado por el humo.
Cráter
Volcán Rukapillán
PN Villarrica
11-01-2025
Crónicas
Entrar a la cordillera
Lugar
Araucanía Andina Sur, Chile.
Equipo
Pintura y fotografía: Mauro Pesce
Crónicas: Franco Pesce
Videografía: Diego Prieto
Fecha
2024 – 2025
Pintura en plein air
Óleo sobre cartón entelado.
30 x 40 cm cada una.
Galería en orden cronológico.
Crónicas
Desde Santiago. Fuentes: observación en terreno y mensajería instantánea, videoconferencia, telefonía y redes.
Fotografía
Fotografía digital.
Edición en Adobe Lightroom Classic.
Primera edición
Una copia de cada fotografía de 44 x 60 cm, salvo Colmillo del diablo, de 60 x 80 cm. Papel Hahnemühl sobre trovicel. Marco de aluminio negro y vidrio opaco.
Exposiciones
2025 | Entrar a la cordillera.
Liquen, Centro Cultural de Villarrica.
Proyecto paralelo
Catálogo









